sábado, 10 de julio de 2010

Pasado

Y te regalé la Luna por segunda vez, pero no podías aceptarla. Realmente espero que guardes la primera. Porque necesito saber que ese tiempo valió la pena, que valió la primera vez.
Me dicen por ahí que "Todo" fue hace mucho tiempo. Mas aún, cuando te tengo adelante, seguís teniendo ese poder. Seguís teniendo esos labios, ante los que jamás podría decir que no.

miércoles, 7 de julio de 2010

Madrugada de martes

Ahora tengo que escribir, después de dos horas de charla en la madrugada. Porque necesito pedirte perdón a las cinco de la mañana. Así que perdón, por tantas cosas, pero sobre todo, por haberte gritado hace un rato que todo lo que hago es para hacerme mierda. Porque si necesito irme de acá, no es por vos, o en última instancia, será por las dos.
Me encantaría contarte todo lo que te perdiste en mi vida. Aquellos días, de cinco años atrás, cuando me pasó por primera vez por el cuerpo y el alma esa sensación de estar con alguien con quien querés compartir toda la vida. Después, me hubiera encantado poder volver ese día del colegio y contarte que ella y yo habíamos decidido rompernos el corazón, por esas cosas de la vida que indican que "así es mejor".
Pero no se pudo. Y lo hecho, hecho está. Pasó demasiado tiempo.
A veces, se hace tarde.
Estoy entre el colapso y la realidad. No quiero que te metas en mi vida. Es que no sé por dónde empezar para dejarte entrar.
Hoy no tengo una puta certeza, ninguna fija. Aunque suene trillado, sólo se que algo tiene que cambiar. Empezando por mí.
Y esta soy yo, tratando de escribir sin rodeos ni decorados. Es cierto, nunca sale bien, pero lo intento.
Sigo temblando, y tal vez sea para siempre, ahora que voy empezando a entender(me).
Este es un quiebre, algunas cosas se tienen que romper. Y despedazadas, sé que volveremos a nacer.
Definitivamente esa es mi única certeza: por más mierda que nos hagamos, siempre nos vamos a querer.

jueves, 24 de junio de 2010

A través

Conocer el extremo. Y lo que hay después.
No podía quedarme, pero si te dijera ahora por qué me fui, simplemente tendría que volver. Eterno retorno mito, un día se acaba.
Esa noche se acabó. Todavía escucho nuestras voces jugando, desafiando a la verdad. Fue tanto el coraje que tuvimos, tan poco lo que nos pudimos dar. Una Luna brillante que no se quería apagar. Tanto mirar hacia las estrellas, lo único que besamos fue la vereda y de un golpe frío, entumecedor. Tu dolor, jamás tendría que haberlo sentido. No puedo deshacerme de tal desgarro, aún así como estoy, lejos de tu aliento y tu respiración.
Acá el suelo vibra, las formas se salen de su lugar. De a ratos se forma tu sombra, mas nunca creí en los fantasmas. Mis miedos son otros y no son los de antes ni los de mañana. No quiero que estés sola, pero no soy yo a tu lado. Simplemente esa historia no se escribió y mis puños están más cerrados que nunca.
En algunos momentos del día quisiera poder tocarte a la distancia y sentir que no me equivoqué cuando tuve la oportunidad y me negué.
Estoy lejos de todo y a la vez sigo cerca. En realidad estoy caminando en contra del retorno. El viento me empuja, como un envión natural. Pero cuando trae tu voz a través de todos los tiempos, el viento me tumba, y a veces vuelvo, puedo escuchar, nuestras voces jugando y desafiando a la verdad.

sábado, 12 de junio de 2010

Está en el aire

Afuera está la lluvia, cuya caída parece desplazarse en cámara lenta, suspenderse en el aire. Disfruté un rato, deteniéndome en mitad de la calle para mirar hacia arriba y sentirla, dejarla entrar, rodar e irse, gota a gota.
Ahora desde adentro ya sólo la contemplo, tiene magia, cierto aspecto de ficción y realidad. Calma y furia, pausa, continuidad.
Pero vos y yo, mi amor, tal vez en otra lluvia.
Te sigo viendo del otro lado de mi ventana, yendo y viniendo, viajando en el viento que siempre te devuelve a mí. Aún así, ambas sabemos, no podría abrir la puerta, dejarte pasar. Porque junto con vos entra la tormenta, se nos innundan los corazones. No tengo bote, ni siquiera para mí.
¿En qué pensábamos el día que salimos bajo la lluvia a jugar? El mejor premio posible siempre iba a ser el tercer lugar.
Y acá estoy, mirando desde adentro, no me puedo mojar.
Y acá estoy, silbándote con el viento, no te puedo dejar entrar.

sábado, 5 de junio de 2010

UBA FF

Adentro y afuera de la cancha, cuando alguna cae siempre aparece la mano de otra que la va a levantar.
Adentro y afuera de la cancha, están los gritos de aliento cuando hay que poner y correr, cuando te avisan que "te van", cuando tratan de evitar que cometas otro error fatal. Porque no te quieren ver perder, ni el partido, ni la vida.
Abrazo de gol cuando la metemos en la red, abrazo de gol cuando el amor nos gana por goleada.
Más allá del primero y el segundo, siempre existe un tercer tiempo a pura felicidad.
Fuimos unidas por una pelota rodando en el pasto, y hoy estamos unidas por tantas cosas más.
Es que empezamos a practicar juntas, la loca y sana costumbre de caminar a la par, dejándonos entrar de a poco en la vida de una y otra, y forjar esta rebelde y hermosa amistad.
Entonces compartimos no sólo entrenamientos, sino también viajes en tren, cumpleaños, cenas, previas, fiestas, cervezas, borracheras, pedos filosóficos, amaneceres resacosos, delirios sobrios, guitarreadas, canciones, charlas, risas, lágrimas, caminatas, montañas, subidas, bajadas, cansancios, victorias, derrotas, amor y desamor.
Afirmo que el fútbol es uno de los amores de mi vida, que me regaló alegrías de las más inmensas y también me enseñó a perder. Pero ahora también vale aceverar, que el fútbol me regaló lo más lindo que esta puta vida te puede dar. Y son ustedes cada día, cada noche, cada bar.
El más preciado tesoro que quiero recordar, hasta el día que tenga que pedir el cambio porque ya no pueda más.

miércoles, 26 de mayo de 2010

Bicentenario

Somos 200 años egocéntricos que a veces se olvidan de los 500 caminados por los pueblos originarios. También somos la avenida más ancha del mundo que les abre las puertas de la ciudad, para que ellos mismos reclamen todo lo que les fue robado y les pertenece, y los aplaudimos. Somos el granero del mundo, mientras afuera está la guerra, somos parte de esa periferia por momentos indefinida. Somos tierra pa' que vengan los que en sus pagos no pudieron, somos ese puerto al que llegan miles de barcos y sueños, socialistas, anarquistas. Somos una ley de inmigrantes y los asesinos de nuestros indios. Somos federales contra unitarios. Somos los sindicatos que defienden los derechos de los obreros y el general que les da lo que ellos quieren al mismo tiempo que aniquila el fantasma del comunismo. Somos las mujeres que pueden ir a votar. Somos la iglesia que opina sobre lo que le place y bendice las armas, y también los sacerdotes tercermundistas. Somos ese guerrillero loco que mataron en bolivia. Somos la democracia sucesivamente interrumpida, la dictadura más sangrienta y somos 30 mil que ya no vuelven pero siempre van a estar. Somos un estadio lleno gritando gol, mientras que afuera los torturadores y asesinos ponían el partido por la radio para tapar los gritos de dolor. Somos la resistencia ante el horror, mutilados por tantos sueños rotos y un brote de esperanza que vuelve a nacer. Somos la mano de dios. Somos una carpa blanca pidiendo por la educación. Somos las madres, las abuelas y los hijos pidiendo justicia por sus familias hasta el último aliento que de para marchar. Somos una eterna plaza de mayo que a todas las manifestaciones vio pasar. Somos cuatro presidentes en diez días y somos el pueblo en la calle diciendo "estado de sitio nunca más". Somos el tango, el rock y el folklore, somos Cortazar y Borges. Somos las cataratas y las montañas, los glaciares y la seva tucumana, la ciudad y la vereda y la birra en el kiosco de la esquina un viernes perdido en la ciudad.
Somos Argentinos y Latinoamericanos, hasta la victoria siempre, nunca más nos van a parar.