
Amanece, pero yo no quiero que vos amanezcas tan rápido.
Prolonguemos en una eternidad inventada esta noche oscura.
Extendámosla en nuestras mentes, que se pasée por nuestro cuerpo,
que salga a través de los dedos, que nos toque mutuamente un aire de amor sin freno.
Aunque nos desangremos sin compasión, y gritemos del dolor, por favor aún no amanezcas.
Espera a que
Porque si partes con el sol, será un nuevo día, un nuevo cielo, un despertar distinto.
Pero de noche, dejaría sensación de que el tiempo nunca pasó, de que nada de lo ocurrido ocurrió.
Y los besos quedarían atrapados en el colchón, hundidos bien al fondo, respirando mi ardor.
Y los suspiros en cada rincón de la habitación, susurrando cada movimiento de color que compartimos los dos.
Amanece e, indefectiblemente, te vas...
Te llevas la sábana, me dejas desnuda, te llevas mi alma, te llenas de culpa.
Caminas alejándote y el cielo recibe al Sol, ya es de día.
Un nuevo día, me dejó marcada.
El calor de tu cuerpo se mezcla con el del sol, pues ahí te escondes, y me quemas ya de amor.