viernes, 15 de febrero de 2013

Cheers darlin'

Me estoy ahogando. Me estoy ahogando, así que me va a explotar el corazón. Y me voy a morir. Hay voces que sugieren en la cabeza que estoy exagerando un poco, que esto és... Pero para alguien que no es sordo es muy fácil no querer escuchar. Así que hago ruido y no escucho. Y me estoy ahogando, así que me va a explotar el corazón y sí, lo siento, lo presiento. Acá, en el centro, mi centro, mi pecho, tanta presión. Esa fuerza punzante, que acorrala, que te hace transpirar hasta más no poder por el frío que trae consigo cada anochecer y el amanecer y toda la mierda.
Sí, yo tampoco entiendo. Nada tiene que ver con nada y cualquiera coincidencia con la fantasía es mera somatización. Quiero arrancarme las palabras de donde no pueden salir. Así que viajé para irme. Viajé para irme lejos y me olvidé que de los sueños no se podía escapar. Y que en los sueños no se podía correr. Y que nunca supe volar. Así que ahí estabas, en los sueños, lo más campante y yo ahogándome sin parar. Qué increíblemente pelotudos que somos los seres humanos. Qué terriblemente cobardes.
Me cuelgo un rato mirando las huellas de la espuma de la cerveza en el vaso porque me parecen simpáticas. Cambio un poco la música, para suavizar estas pulsaciones fuera de control. Y rezo. ¿Rezo por vos?. No. Esta vez rezo por mí. A continuación, agarro el fósforo para encender la pólvora que está en mi boca, para incendiar este silencio estancado, cansado, sobornado.
Quedo cansada. Como después de correr, como después de hablar. De a poco la presión retorna a su lugar, mi centro. Sentada en el escritorio, me agarro la cabeza, como diciendo esto no puede ser. Pero yo lo leí en la remera de la uruguaya: somos lo que hacemos para cambiar lo que somos. Y cuando tuve la oportunidad me quedé callada. Así se van, en cada silencio, cada oportunidad.
Soy mi silencio, para no arruinar lo que somos.
Cheers darlin'

jueves, 25 de octubre de 2012

Hacer nada

El primer movimiento, luego de un prolongado tiempo de parálisis, es tan exigente y extenuante como una carrera de kilómetros. Hoy, después de ese tiempo, voy a escribir sobre el desasosiego. Muchos lo hicieron. Pero este es un mío desasosiego. Hoy, después de tanta parálisis, de tanta quietud vibrante al filo escondido del desgarro, voy a escribir.
Sobre hacer nada. Sobre la puta mierda que uno siente después de tomarse todas las cervezas que había y abrir un vino que por ahí quedaba y algún licor viajero que te da ese amigo. Sobre hacer nada.
Voy a escribir acerca de el fantástico ejercicio de llenarse la mente de cosas por hacer, pero hablo de llenarse la mente hasta que rebalse y hablo de cosas que hay-que-hacer, y hablo de pensar tanto en esas cosas que finalmente (y desde el principio y en el durante) lo que se hace es hacer nada.
Voy a escribir sobre sentarme al borde de una mesa, en medio de un cuarto lleno de gente, en medio de conversaciones estimulantes, en medio de gestos seductores, mientras yo sigo al borde de la mesa y miro el reloj y miro las horas y miro los minutos y miro los segundos y todo se va. Todos se van. Tic. Tac. Chau.
También voy a escribir sobre la bellísima sensación de vivir pensando que existe un tiempo perdido, irrecuperable por definición, aún sabiendo que pensar en "el tiempo perdido" se vuelve tan absurdo como cualquier redundancia. Después de todo, siempre hay tiempo para la culpa.
Voy a escribir por esas veces que se me cae la garganta a pedazos cuando intento hablar. Y me refiero a que no es metáfora la metáfora que piensa palabras como cuchillos que se clavan vaya uno a saber dónde y sangran en silencio.
Voy a escribir sobre cómo me gustaría que estés acá. Sobre que todavía tenía canciones que mostrarte. Sobre que todavía había algo para cantarte. Sobre que no pude hacer nada. Sobre que no pude hacer.
Sobre hacer nada.
Pero ya estoy acá. Y voy a escribir. Estoy escribiendo.
Hice.
Porque ya se dijo: desde la falta se és. Ahí lo que mueve. Ahí el deseo.
Hacia ahí camino. El primer movimiento.


domingo, 9 de septiembre de 2012

Claro que extrañé tu buzo. Claro que tuve frío.
Y nos dormimos, sin saber nada...
Cientos de veces me pregunté
si te estabas acordando de mí.
Cientos de veces me maldije,
hasta algún fin.
Porque quiero saber.
Quiero saber,
si estás bien.
Quiero saber,
si estás.
La gente pasa,
tan en la superficie.
Tan cerca del vómito
de esta alma
que solo quiere escupir
Escupirte un pedazo de amor
que nunca existió.
Alaska es  muy lejos.
y yo vuelo tan bajo
como tu corazón.

martes, 21 de agosto de 2012

Aunque sea

No pienses así, no!
Porque el alma despedazada
que viste aquella madrugada
No es por vos, no!

Y es que ésta es la resaca
de una botella que hace tiempo se vació
y me dejó para siempre
vomitando el corazón

Tampoco creas que yo quise
Desafiar el muro de tu corazón
Porque sólo de tu lado
Salga el Sol de mi canción

De este lado también
hay días y noches
Llenas de cuentos
Para caminar la imaginación

De este lado también
hay lluvias que lavan
Tanta mierda que el viento,
que el viento nunca se llevó

Y después hay que crecer
Después hay que entender
que no estamos en esta vida
para cambiar un corazón

Aunque sea por bien
Aunque sea para hacerte ser
Aunque crea que puedo hacerte bien
Aunque me despierte y me acuerde de vos.

Después hay que crecer.


viernes, 17 de agosto de 2012

Comunicación bilateral

Como una bola de nieve
De sentimientos desencontrados
Hubo que caer sin parar
Para desnudar un amor bilateral

Ahora estoy desconcertada
Desconcertada y mal parada
Intento caminar hacia otro lado
Pero voy en círculos, voy

Y canto un enredo de palabras
Que jamás vas a entender
Que jamás vas a sentir
Como la primera vez que te vi

Y hubo que caer sin parar
Para desnudar un amor bilateral

Ahora no me preguntes
Por qué todo tiene que cambiar
Ni creas que se puede acomodar
A un corazón en offside

Si eso que veo en tus ojos
Yo no lo puedo evitar
No hay lluvia que empañe
La luz que de ahí emanás

Entonces cada historia a cada cual
Vos con la pérdida de una amistad
Yo con la muerte de un prematuro amor
Que murió sin aprender a caminar

Y hubo que que caer sin parar
Para desnudar un amor bilateral





martes, 14 de agosto de 2012

Ayelén

Todavía me acuerdo cuando te trajeron. Entrabas en una baldosa de la cocina de la Tía.
Eras esa que tanto había pedido mi primo Juanchi, y obviamente terminaste por ser esa que alegró a todos.
Creo que no tardamos en tener esa magia especial que mi Tía nombra. Sí, tengo bien presente que cuando yo me quedaba en su casa (que era muy seguido) vos eras mi sombra. De un lado al otro. Me metía al baño y cuando abría la puerta para salir, ahí estabas vos, sentada en el pasillo, moviéndome la cola.
El clásico "Aye, vamo' a pasear?" que te encendía con sólo decirlo. Y ahí te ibas, a pasear por el barrio de Almagro.
Tus memorables travesuras con la cortina, comiéndote toda la parte de abajo, para el lamento de la Tía.
Tu calmante natural: el hueso con el que nadie te podía sacar la atención.
Y cómo olvidar tus veranos en el Sur. Porque es así: no sos de esta familia si no viviste algún verano en aquella tierra, nuestra Patagonia. Ibas en el bote del tío y te tiraste...entraste en el bosque. Incertidumbre.
Pero apareciste, Río Arrayanes te vio volver.
Los años pasaron.
Todo cambió. Excepto esa magia especial.
Yo tenía cerca de 9 años cuando llegaste... hoy tengo 23, pero el amor es el mismo.
Tus ojos de perro. Tus orejitas expectantes.

Los humanos tenemos la estúpida costumbre de expresar lo que sentimos por otro cuando ya es tarde. Con vos voy a hacer la excepción... te escribo desde este frágil presente, todo para vos.

Sé que viviste bien tu vida. Y nos la hiciste vivir también.
Con vos en estos días... y siempre, Ayelén.